El pasado uno de Agosto publiqué una entrada mostrando mi indignación por el tratamiento de un taquillero, cuando pretendí renovar mi abono, pero cambiando la localidad por la del hijo de un amigo que no iba a sacar el carné, para lo que acompañaba su carta con la autorización al cambio. Largué fiesta (y no me arrepiento) en esta ilustre web, cuando llegué a casa “calentito” por la actitud del empleado en cuestión hasta que se me pasó el cabreo, como bien apuntó uno de nuestros amigos contertulios (no me gusta decir lo de blogueros).
Como era de esperar por mi condición de bético irredento, lejos de gastarme los quinientos y pico de pavos - que llevaba aquel día en la cartera, listos para dejarlos en el club -, en cualquier cadena de TV de pago como anunciaba en mi entrada, volví a la carga el pasado día 13 siguiendo las “instrucciones” del taquillero malage. Ese día tuve más suerte y el que me atendió, si bien no me resolvió el tema, me dio el contacto de la Sra. o Srta. Ana, que me atendió ese mismo día por teléfono y bloqueó el asiento de mi amigo, libre aún, a mi nombre, al tiempo que me citó para ayer, día 17, a fin de efectuar la operación. Llegué a la una de la tarde, me atendieron estupendamente, me dieron el carné con la nueva ubicación en menos de cinco minutos y hasta me despidió la amable Ana con su solicitud de unos besos y su frase de “así me gusta a mi que salgan de aquí los béticos, contentos...”. Sombreros fuera, como a Finidi en sus goles. Esta persona sí hace Betis. Y como es de justicia, lo mismo que mostré mi cabreo en su día, hoy felicito su actuación. ¡VIVA EL BETIS Y VIVA ANA!
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