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as siete y media de la tarde de cualquier martes. La calle Pagés del Corro, como siempre, colapsada de coches, enfurecía en pitidos de ver un coche en doble fila con las luces de emergencia parpadeantes, justo al lado de la parada de autobús. Teniendo la costumbre de ser puntual no era buena la de estar entre semejante tránsito porque, aunque sé que es mejor esperar a que te esperen, los transeúntes de la zona querían que me marchase cuanto antes.

Era entonces cuando, así casi de sopetón, salía del portal de su casa un ancianito que ya repartía improperios a todo conductor que osaba meterle prisas para subirse. Le abría la puerta por cortesía aunque él mismo se valía por sí solo, y nada más sentarse, después de jadear un poco, empezaba a hablar de la madre de Lopera como si la conociese de toda la vida, sobre todo de la faceta más dudosa. Entre piropos, miraba su puente renegando de Dios y el demonio por las obras que lo convertirían en peatonal, clamando por el Caudillo que lo hizo concejal de la ciudad, nostálgico de una Sevilla que cada vez iba más deprisa y con la que no comulgaba.

Llegados a Amor de Dios, subía el ascensor deseando ponerse los cascos para arremeter contra el maligno, insultar en lo que una radio permitía y combinar el resto al otro equipo de la ciudad, del que vivió en sus carnes persecuciones porque, cuando a tu hermano mayor lo persiguen te persiguen a ti. “Buenas tardes a mi queridísima familia bética” era su saludo conocido, presentado el último de una hermosa lista de contertulios clase A. Llegó a llorar, llegó a reírse, llegó a enojarse, pero sobre todo, quería comunicarse con un beticismo que quería oír un mensaje de preocupación y esperanza, a la vez que, con ese trabajo, pedir una y otra ve perdón por haber confiado en quien nunca debió, ayudándole a la escultura de un busto y a cambiar el nombre de un estadio.

Todo tiene su castigo y recompensa Alfonso, y tu paz no sólo la has conseguido con una vida llena de entrega al Betis, sino porque, y la vida no es de casualidades, has decidido marchare por la noche, poco después de conocer que al tirano le han estampado papeles para meterlo en la cárcel.

Nos veremos; allí estaremos mi coche y yo para recogerte y llevarte a la radio que haya y que vuelvas a saludar. “Buenas noches y un fuerte abrazo a la gran familia bética”. Mientras tanto, cada vez que pase por tu calle cabeceara triste, sabiendo que en tu portal no volverá a pararse más, ni para ser pitado.

http://josejoaquinsolis.com/2012/07/04/mi-coche-anda-triste/

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Comentado por daniel martinez ruiz en julio 4, 2012 a 5:06pm

aayyyyyyyyy !!!!!....    1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10,......

D.E.P...

Comentado por daniel en julio 4, 2012 a 4:45pm

Un pequeño detalle si se me permite. Nunca oí a D. Alfonso insultar a nadie ni aún cuando lo mereciere ." El maligno" no es un insulto es el nombre que mejor le viene al personaje.

 Me ha encantado el comentario de HelioBETIS , casi se podía ver a D. Alfonso .

Comentado por HelioBETIS en julio 4, 2012 a 2:31pm

 

Yo también tuve el placer y el honor de recogerle en una ocasión, en su calle de Pagés del Corro para una conmemoración, que ahora no viene al caso, y en la que no faltó  en sus dos primeros años, en esta tercera; aun sabiendo de su estado, deducimos que no podría acudir, pero no se le dejó de invitar, como no podría ser menos. Recuerdo qué, en la primera me espetó..."no vendrá el maligno no?"...no, D. Alfonso no, nuestra obligación era invitarle...pero cree Ud. D. Alfonso que va a tener "huevos" de venir?...Bueno si es así voy con los Béticos.

Grande siempre D. Alfonso, con sus aciertos y errores como cualquier mortal y, que nunca dejó de reconocer sabiendo el daño que le hizo personalmente todo aquello...pero las leyendas vivas, los mitos...humanos son también.

Podrías pasarte horas y días interminables hablando de su hermano mayor, (su Betis), que nunca había final, pese a su edad, que aunque intentases "recogerle"...si él estaba a gusto...la prisa no existía...no había nunca final.

Recuerdo sus cartas que escribía e, incluso, algunas entregaba personalmente el día de San José a todos los Béticos…que calidad…que trabajo, inclusive, para cuando su edad ya no le permitía tantos dispendios…daba igual…si hacía falta, pedía ayuda, pero no faltaba a su cita con los Béticos.

Grande D. Alfonso hasta para dejarnos, como  Bético de pro...sin hacer ruido...sin querer entorpecer el sufrimiento que ya soportábamos los Béticos por lo de Miki, sin protagonismos como lo hace un Bético de Ley...por y solo para su Betis... Ud. siempre haciendo Betis D. Alfonso...Ud. si que sabía hacerlo con la elegancia, decoro y anonimato que representa nuestra filosofía de vida D. Alfonso...su Betis...su Real Betis Balompié...su hermano mayor...nuestra última leyenda viviente en carne y hueso...la grandeza y la humildad de la mano...Betis en estado puro.

Hasta siempre D. Alfonso, se que en cuanto llegue al sitio que Ud. merece y diga... "Buenas...a mi queridisima familia Bética"... los Béticos del cielo le rodearan para que les ponga al día de los últimos acontecimientos que, Ud. como nadie D. Alfonso, sabrá transmitirles.

D.E.P. D. ALFONSO JARAMILLO GONZALEZ... ¡Bético por antonomasia!

 

Comentado por Pablo Caballero Payán en julio 4, 2012 a 2:10pm

Muy bueno Joaquín.

Comentado por Telechia en julio 4, 2012 a 1:24pm

Bonito blog.

Comentado por alobetis en julio 4, 2012 a 12:55pm

Que grande eres José Joaquín.

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