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¿Y TÚ?, LO SIENTES... (1ª Parte)

 

¿Y TÚ?, LO SIENTES... (2ª Parte)

 

¿Y TÚ?, LO SIENTES... (3ª Parte)

 

 

-------------oOo-------------

 

 

Pasaron unos meses y ese día que tanto esperaba Diego, había llegado... por fin era su cumpleaños y desde que el pequeño se levantase, solo tenia un pensamiento... solo albergaba una ilusión... solo anhelaba que su deseo se cumpliera, pero jamas podía imaginarse, lo que aquel precioso Domingo de Marzo le ocurriría...

 

Como esperaba, encontró a toda la familia reunida en el salón, lo aguardaban con impaciencia, pues sabían, cuanto le gustaban los regalos a Diego...

El primero en darle su regalo fue Paúl... era un coche de marquetería, que hizo en el colegio, como trabajo en clase de artes plásticas y manualidades. Sabia su hermano mayor, cuanto le gustaban a este los coches, por lo que con mucho esmero, se esforzó en hacer el modelo que mas le gustaba al benjamín...

 

 

Gracias Paúl, le dijo Diego... es muy bonito, me gusta mucho, añadió...

De nada, contesto su hermano... 

 

 

El siguiente fue Carlos, el segundo de sus hermanos, el que le entrego el suyo dentro de una carpeta... en esta ocasión, era un dibujo de una carrera de coches, que también hizo en clase, especialmente para el...

 

 

Gracias Carlos, lo pondré sobre el cabecero de mi cama, para tenerlo siempre cerca... dijo Diego...

De nada, contesto el hermano...

 

 

Le quedaba el de sus padres y ahora si que estaba deseoso por recibirlo... esperaba que sus sueños se hicieran realidad... ya podía imaginarse con la camiseta del Betis puesta...

Pero que enorme fue su decepción, cuando al abrir el paquete que estaba envuelto con aquel bonito papel de regalo, descubrió lo que en realidad ocultaba... era una caja de múltiples juegos, el parchís, la oca, las damas... pero Diego no era un niño desagradecido, por lo que saco una sonrisa al mirar a su Padre y su Madre, escondiendo así tras ella, la tristeza que le causaba que aquello, no fuera lo esperado...

 

 

¡Que bien, cuantos juegos juntos!, así podre jugar con mis hermanos, a un juego distinto cada día, dijo Diego alegremente...

 

 

Su Padre estaba seguro, de que había acertado con la elección de su regalo, pero su Madre, lo miraba con tristeza, ya que sabia bien, que no era lo que el esperaba...

Ella recordaba perfectamente lo que en secreto le había pedido meses antes, sintiéndose culpable, al no haberse atrevido a confesárselo a su marido... esto hacia que le creciera un dolor por dentro, al saber que le había fallado a su hijo...

Entonces Diego, que observo como a su Madre se le cristalizaban los ojos de contener las lagrimas, se acerco a ella, envolviéndola con sus pequeños brazos a la altura de la cadera y mirando hacia arriba de dijo...

 

 

Mami, no te entristezcas, puede que el año que viene...

 

 

Su Madre entonces se agacho y fundiéndose ambos en un emotivo abrazo, lo colmo de besos por toda la cara, sin poder decir ni media palabra, ante la emoción que sentía, al ver como su pequeño, le respondía con su cariño y comprensión, borrando de un plumazo, cualquier atisbo de egoísmo... 

 

 

Gracias mi amor, no sabes cuanto me llenan tus palabras, le dijo Rosa, mientras le caían las lagrimas de los ojos... 

No llores Mami, que hoy es un día de alegría y si tu lloras, no podre contener las mías, decía Diego entre sollozos...

Tienes razón cariño, pero estas lagrimas no son de tristeza, sino de alegría, de saber que mi niño, se esta haciendo un hombrecito, respondió Rosa... 

 

 

Mientras todo esto pasaba, la cara de extrañeza, de sin sentido, del desconocimiento mas absoluto de lo que pasaba, se pintaba en los rostros de sus dos hermanos mayores y de su Padre. Pero ninguno de ellos dijo nada, solo se miraban unos a otros, haciéndose gestos con la cara...

 

En ese momento llamaron a la puerta de la casa... 

Rosa abrió la puerta y se volvió hacia el salón diciendo...

 

 

Diego, es al Abuelo Pablo y el tío Fernando, que te traen su regalo...

 

 

Una vez que estos entraron en el salón, el niño se fijo que su tío Fernando tenia entre las manos una caja de una forma extraña, diferente a lo que estaba acostumbrado... ¿que seria lo que habría en ella?, se preguntaba... y por mas que intentaba imaginar que contenía, no era capaz de adivinarlo, por lo que se apresuro a cogerla entre sus manos para abrirla... era un precioso balón de fútbol, el primero que le regalaban en su vida... estaba super emocionado, no podía creerse que era suyo, ya pensaba en los partidos que jugaría con sus amigos del colegio...

 

 

Gracias tío Fernando, me gusta muchísimo, le dijo Diego...

Nada, nada, que lo disfrutes sobrino, le contesto su tío...

 

 

Estaba tan contento con su nuevo balón, que no se dio cuenta, de que escondía su Abuelo tras la espalda...

Pasaron un par de minutos y al ver que seguía si darse cuenta de aquello, fue su Abuelo quien llamo su atención diciendo...

 

 

¿Que pasa Diego, acaso no quieres saber cual es mi regalo?...

 

 

Entonces el pequeño giro la cabeza y mirándole con cara de sorpresa, le dijo...

 

 

Perdona Abuelo Pablo, no sabia que traías otro regalo para mi, creía que el balón era tuyo y del tío Fernando... ¿pero donde esta que no lo veo?, le pregunto Diego...

Aquí mismo, lo tenia escondido tras mi espalda para que no lo vieras, le respondió su Abuelo...

Anda toma, espero que te guste, añadió...

 

 

Su primera impresión fue, que seria otra caja de juegos, ya que la forma de la caja era muy parecida a la del regalo de sus padres, pero para no ser desconsiderado, se dispuso a abrirla con su habitual sonrisa...

Cuando había terminado de quitar el papel que la cubría, no daba crédito a aquello que tenia ante sus ojos y dando un grito de emoción, se volvió hacia su Abuelo llorando de alegría y diciendo...

 

 

¡La camiseta del Betis!, ¡no puedo creérmelo!, ¡es la camiseta del Betis!... gracias Abuelo era el regalo con el que soñaba... ¿como lo supiste?, ¿como adivinaste que esto era lo que mas quería?.

 

 

Entonces su Abuelo le confeso, que su Madre le había contado el secreto que ambos guardaban y que al día siguiente de decírselo, fue a la tienda a comprársela, ya que era el único nieto que tenia del Betis y quería ser el primero en regalársela... que le daba mucha alegría que sintiera los colores que el tanto amaba y que le tenia otra sorpresa mas, que aun no le había dicho...

 

 

¿Que es?, ¿cual es?, le preguntaba Diego saltando como un loco...

Pues mira diego, le contesto su Abuelo, mientras se sacaba la cartera del bolsillo de la chaqueta...

Te he hecho socio del club y aquí tienes tu carnet, con tu numero de abonado y tu sitio en el estadio de nuestro glorioso equipo...

 

 

Diego no podía creerse aquello que tenia ante si, su propio carnet, su numero de socio, su lugar en el estadio... estaba completamente extasiado, no cabía dentro de si, pero lo único que le salia eran lagrimas, no podía dejar de llorar de la emoción que tenia...

 

 

Pero Diego no llores y escucha, escucha, que no he terminado, le decía su Abuelo intentando limpiarle las lagrimas... es que esta tarde, te voy a llevar al campo, eso si, con el permiso de tu Padre, que espero que no tenga nada que objetar...

 

 

Ramón, que ya le había cambiado la cara desde el momento en que vio la camiseta, no era capaz de decir nada, estaba bloqueado ante la noticia de que su hijo menor, su pequeño, era del Betis y que la tradición que tanto había intentado inculcar a sus bastagos, con Diego no tendría continuidad...

Aun así, con su semblante mas áspero, le respondió a su suegro, con unas breves palabras...

 

 

Si, si, puede usted llevárselo, pero sepa, que el que hoy saldrá por esa puerta ya no es mi hijo...

 

 

Después de aquello, salio del salón como alma que lleva el diablo, para encerrarse en su despacho, del que no saldría mas en todo el día...

Paúl y Carlos, cariacontecidos, se quedaron con la boca abierta, sin saber que hacer ante aquel panorama...

Rosa, se acerco a Diego, que estaba entre la felicidad de ir con su Abuelo al estadio y la desdicha por el dolor que sabia que le había causado a su Padre, diciéndole... 

 

 

No te preocupes hijo mio, que le costara aceptar esto a tu Padre un tiempo, pero el te quiere mucho y ya veras como al final, lo acepta, no le queda otra opción, tendrá que entender, que Bético se nace, no se hace... así que vete tranquilo con tu Abuelo al partido y disfruta, que es tu cumpleaños... ya mañana sera otro día...

 

Diego sin pensárselo dos veces, se puso su camiseta del Betis y agarrándose de la mano de su Abuelo le dijo con la voz aun rota... 

 

Vayámonos Abuelo, que el Betis nos esta esperando...

 

 

 

CONTINUARÁ...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comentado por antonio en julio 9, 2012 a 11:22pm

eso,eso,eso

Comentado por Antonio Jesús Solís en julio 9, 2012 a 10:33pm

para cuando la 5º parte??

Comentado por antonio en junio 30, 2012 a 11:14am
joder
Comentado por antonio en junio 30, 2012 a 11:12am
oju que mal perdee,tipico de la casa,por llamarlo de alguna manera
Comentado por Estefanía en junio 28, 2012 a 10:07am

Muy buena esta parte TRIANERO jeje ¡qué GRANDES Diego, su abuelo y su tío Fernando!

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